Club literario El rincón del caminante

¿Accidente u homicidio?

¿Accidente u homicidio?

 Hola amigos:

Nada hay más deprimente que quedarse con una idea, pecado, alegría y/o tristeza dentro de uno, sin airearlo como se hace en la confesión católica. Por eso mi religión es la mejor para el espíritu atormentado como el mío en este momento. Ustedes saben por experiencia que es mejor plasmar por escrito lo que atosiga el alma antes de ir con un benévolo sacerdote (ojalá). El peligro es encontrar a un presbítero español de mal carácter, pero, en fin, el verdadero creyente tiene que sufrir a veces.

 

Empezaré diciendo que mi profesión es el de médico, no crean que presumo de gran especialista. No, terminé la carrera con más pena que gloria y ejerzo como médico general en un barrio humilde y a duras penas saco para mal vivir.

Los médicos que empiezan tenemos poca clientela, excepto por la cantidad de parientes que nos hacen el favor de visitarnos. Eso sí, sin pagar emolumentos. (Si no que chiste ser familia).

Me tocó en suerte que donde puse mi consultorio pertenece a una prima lejana de mi mamá, y no crean que es gentil con la renta, sino que es una verdadera arpía. Es una gata de mediana edad que se cree aún apetitosa y viste como jovencita en edad de merecer (jamona ridícula).

Vive en una colonia de postín y se ha peleado a muerte con un vecino por problemas domésticos. En frente de la casa de este señor está un precioso árbol, laurel de la India,         dichos árboles se caracterizan por la cantidad de basura que desprenden y el viento, siempre travieso, deposita las hojas muertas en la acera de mi tía.   

Mal viven con ella dos sobrinos huérfanos de padres, que los tiene de sirvientes y les está reprochando que, por su buen corazón, ellos la están dejando en la miseria. Mi prima es amiga de la escoba y el trapeador además de otras cosillas… Mi primo es el que cobra las rentas y los intereses de los préstamos de las actividades de agio de su tía. Ella es riquísima.

 

Una paciente muy frecuente es mi pariente, pues cuanta enfermedad lee en las revistas del corazón, que consigue, de inmediato la padece, y va conmigo, las medicinas no las compra, sino que me pide muestras médicas. La verdad, es una buena lata. En cuanto a honorarios me los debe para mejor ocasión y cuando yo quiero cobrármelos con el pago de la renta, de inmediato se enoja y me dice que una pobre viuda como ella necesita de sus rentas.

A su marido (qepd) yo lo trataba y su estado de salud era bueno, tengo la impresión de que falleció porque ya no aguantaba a su media naranja y de una vulgar gripe se dejó morir, eso sí, la dejó bien forrada de bienes y dinero.

La señora que menciono es odiada por todo su barrio pues se pasa de metiche, chismosa y enredadora, siempre a gritos por los múltiples pleitos que tiene sobre todo con el vecino que de “pinche vieja” no la baja. Eso sí, presume de deportista y todos los días se levanta temprano y sale a trotar por las calles aledañas de su casa.

 

Un día con sorpresa encontraron a mi tía tirada en el suelo, aún con su ropa deportiva y un golpe en el lado izquierdo de la cabeza, este lado estaba en contacto con la acera de la calle, sus ojos abiertos y me imagino que miraban al infinito, que en ese momento era un charco maloliente. ¡Gran escándalo! Llegó la policía y el agente del ministerio público que como siempre no encontró testigos.

 

El médico forense, de la morgue donde la llevaron, es mi amigo y compañero de estudios, de inmediato le pregunté:

—¿Cuál es tu opinión?

—Sabes, tengo la impresión de que a esta cristiana le dieron “chicharrón”, pero, el jefe de la policía es muy Güevón, y por él la hemos catalogado como muerte accidental, se tropezó y se cayó. Y punto, así se ahorra el papeleo si lo declaro homicidio, o peor, asesinato con alevosía y ventaja.

Claro, yo no le conté a mi amigo los antecedentes, de que habría varios sospechosos: el vecino, sus amantes sobrinos incluyéndome a mí. Nos llevamos la sorpresa de que dejó testamento. Mis primos y yo, a partes iguales, somos sus herederos.

Sé con certeza de que alguien la ayudo a pasar a la dimensión desconocida, yo englobado, por eso de pendejo me voy a confesar después de este testimonio ante ustedes, incluso pienso hacerme “Testigo de Jehová”.

 

—¿Ustedes que piensan?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 
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6 comentarios

  1. Imagen de perfil de Pedro Glez, L.

    Gracias Héctor por tan Llana exposición, de acuerdo que el chismorreo termina casi siempre con el propagador, buena narrativa.

    Felicidades.
    Saludos.

     
  2. Imagen de perfil de Héctor

    Gracias Pedro por pasar por mis letras. Un abrazo.

     
  3. Imagen de perfil de Jose Antonio Sifuentes Jaimes

    Mira dejate de tonterias, disfruta tu herencia y si de verdad eres algo creyente, manda hacer un novenario y el 2 de Noviembre lleva una corona a su tumba,,,, y disfruta la vida que hay mas alegrías buscando el lado amable!!

     
  4. Imagen de perfil de Héctor

    Mi buen José Antonio:
    Hace tiempo no teníamos comunicación. Yo estuve enfermo, pero por fortuna ahí la llevo. Lo que comentas de mi cuento tiene mucha lógica. Gracias. Un abrazo.

     
  5. Imagen de perfil de Pilar Remartínez

    Estimado Héctor:
    Me alegra volver a leerte.
    Besos y abrazos desde este rinconcito de Madrid.
    Pilar R

     
  6. Imagen de perfil de Héctor

    Mi querida Pilar:
    Es un gusto tenerte en mis letras. Gracias. Un abrazo.

     

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