Club literario El rincón del caminante

El Aroma de tu Piel (2015)

El Aroma de tu Piel (2015)

 

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“Now you’ve gotten me hatin’ things I used to love to do.
And it wont be long, and I’ll be hatin’ you.”

Johnny Paycheck

El Aroma de tu Piel

Sal, una pizca de pimienta y aceite de oliva…

Despertar cada mañana bajo las nubes de tu humor… que puedo decir.
Dame solo una buena razón por la cual debería escucharte o hacer lo que quieres que haga, solo una.
Si creyeras en el poder de la magia podría cambiarlo todo, pero no, tu no crees.
El aroma de tu piel inunda la mía. Flota, enturbia el aire, despierta mis sentidos…

Clavo, orégano y ají…

Si creyeras en el poder de la magia podríamos empezar todo de nuevo, aun hay tiempo, no me contestes ahora, pero apresúrate, solo intento descubrir como eres debajo de ese pellejo duro, y empiezo a verlo…
Eso de bailar en la cuerda floja solía ser divertido hasta que dejó de serlo cuando el único que se caía era yo.
Somos muy diferentes con muchas similitudes, retorcidas pero nuestras. Dame solo una buena razón por la cual debería escucharte…

Siempre muero en tu película…
Siempre elijo, pero tú decides…
Siempre trago cuando tú escupes…
Siempre lloro cuando tú ríes…

Si creyeras en el poder de la magia podría revertirlo todo. Podría apagar el fuego que te consume y solo imaginar que escondes debajo de tu piel…
Pero tú seguías bailando en la cuerda floja mientras yo perdía mi equilibrio y caía…

Mis palabras… tu historia.
Mi casa… tu feudo.
Mis aficiones… tus frustraciones.
Mis ideas… tu resolución.

Cuando cierro mis ojos el aroma de tu piel baña mi ser, penetra mis fosas con gula y acalla esa gritona voz aquí arriba… me calma.

Ajo, comino y azafrán…

Si hubieras creído en el poder de la magia hubiera podido extinguir el fuego que desdibuja mi rostro mientras te miro, mientras observo y percibo el aroma de tu piel dulcificar mi paladar.

Mi dolor… tu medicina.
Mi melodía… tu composición.
Mi camino… tu destino.
Mi reposo… tu tumba.

Con las nubes de tu humor bloqueando tus sentidos, pretendías llevarme con hilos invisibles de aquí para allá, mientras tus pulcras manos orquestaban mi realidad. “El día es muy corto para llenarlo con sueños” solías decir, y tus nubes descargaban su ennegrecida furia, entonces, el abandono era mi única luz.
Pero de alguna manera las memorias, todo lo que compartimos (lo bueno y lo tremendo), todo lo que fuimos y lo que hubiésemos sido (si hubieras creído en el poder de la magia) ahora se adereza y flota con el aroma de tu piel, y se eleva liberándote de mi mediocridad, liberándome de mi culpa.

Cilantro, jengibre y laurel…

Bailaste en la cuerda floja. Debiste haber estado segura.
Nunca creíste en el poder de la magia y ahora mientras te suavizas es demasiado tarde, nunca tuve razón alguna para escucharte y acallar la voz aquí arriba.
Y ahora es esa desconcertante voz la que me habla mientras el aroma de tu piel colma mi cocina, y el filo de la sartén realza la mesada con crepitantes destellos, y mientras la adiposidad de tu morfología estalla chirriante en el aceite con una hirviente lluvia quemando mi mano, me dice que debería reducir la llama y adobarte a fuego lento. Mientras agrego otro trozo de ti, me recomienda preparar la mesa, pues como un etéreo Chef determina que ya casi estas a punto.
Mientras el aroma de tu piel adorna mi casa y humedece mis papilas, me siento y observo mi plato.
Una mezcla agridulce, frutada y de maderas exóticas, invade como saturados inciensos el templo de mi noche. Tu tersura rostizada a la perfección colma de experiencias nuevas el laboratorio de mi boca…
Sobre el mantel, el cóncavo cristal de mi copa refleja el éxtasis de mi mirada, y en la sobremesa, la fina aspereza del Chianti, enjuaga mis dientes y se lleva los últimos fragmentos de tu existencia, concluye mi noche, y aviva mi sueño.
A la mañana siguiente, el aroma de tu piel aun rasguña las paredes apenas perceptible como queriendo aferrarse a lo que solías ser, pero se que en un poco mas, el tiempo te arrancará para siempre. En el silencio de la mañana, como abrumada por los sentidos la voz me dice: “Si hubieras creído en el poder de la magia, anoche hubiéramos cenado afuera… juntos los dos.

 
Imagen de perfil de Marcelo
Nací en Rosario, Santa Fe, Argentina. El 19 de abril de 1969. Primero de tres hermanos y de un cuarto más tarde (bastante más tarde). Crecí en el seno de una familia de clase media, para la cual los lazos familiares, más que lazos; eran hilos sin atar. Fui a la escuela como cualquier hijo vecino. Mi infancia transcurrió medianamente dentro de los parámetros de lo que se puede catalogar como “normalidad”. Fui al secundario y después (durante también) estudié música. Pero mi vida nunca tuvo que ver con la literatura, quiero decir; siempre me encantó leer y escribir, pero no tengo ningún estudio académico literario, y no soy adepto a la literatura clásica (con excepción de Poe y Lovecraft). Que me inspira a escribir estas historias cortas?, digamos que muchas cosas, muchos estados de animo, muchas controversias. Digamos que pueden ser situaciones tan opuestas como sentirme maravillado por la belleza de algo o alguien, o sentirme perplejo y repugnado por la impunidad. Encontrarme agobiado por la rutina o curioso por saber qué viene después. Podría decirse también que caminé de la mano de la soledad y la fatalidad?, claro que si; aunque también me sentí inundado por la pureza y la ternura. Pero semejante variedad de estimulo-sensaciones vividas, serian un papel en blanco si no me diera apenas a conocer. Y quizás por eso el regocijo de amigos que han leído mis cuentos; porque vienen de la “tripa”, de la entraña, de allí adentro. Son pura y espontánea expresión. Son un acto consciente de la simpleza con que suceden. No es necesario tener un diccionario a mano para entender mi narrativa. Desde mis primeros tiempos en la escuela primaria, donde escribir redacciones o poemas para algún acto o ceremonia en particular era mi deleite, y hasta el día de hoy, existe un vinculo único e irreversible que por cierto no cambió con los años: lo espontáneo. Escritas en algunos casos en apenas horas, y en otros, en tan solo minutos. Son fruto de un determinado y repentino estimulo que los ideó, y casi siempre es el final. Como dato curioso, casi siempre escribo mis cuentos teniendo pulida y visualizada la manera en que concluirán. Tal es así, que desde ya pido disculpas por cualquier “distorsión literaria” que se me haya pasado por alto pese a las una y mil veces que los re leí y corregí, pero como queda claro, nadie dista mas de la perfección que yo, su humilde servidor. Marcelo

1 Comentario

  1. Imagen de perfil de Marcelo

    Otro traido de Cerca de Ti…

     

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