Club literario El rincón del caminante


Club literario El rincón del caminante

ASMODEO

ASMODEO

En la aristocrática cantina “La suerte loca”, donde voy a curarme de mis males encontré a un desconocido que me dijo:

—Este lugar es diabólico. ¿Usted cree en fantasmas?

—Yo no —respondí—. ¿Y usted?

—Yo si —dijo y desapareció.

 

Hasta la borrachera que alegremente traía con el susto se fue. Sin embargo, no es la primera vez que me pasa algo parecido:

Cuando mi mujer me abandonó (por falta de money) y me corrieron de la chamba. Bien jodido estaba y en mi desesperación invoque al Señor de la Tinieblas para venderle mi alma y salir de pobre.

Un elegante caballero se presentó, con una bien recortada barba terminada en punta y en la solapa llevaba un adorno de oro de un simpático personaje que me dijo que representaba al chamuco Asmodeo. Con exquisita cortesía me preguntó:

—¿Qué se te ofrece?

—Salir de pobre a cambio de mi alma.

—Estás pendejo —fue su respuesta—, en la actualidad con la recesión sobran almas sin valor como la tuya. Debes ir al infierno a ver si tienes suerte.

—¿Dónde queda el infierno?

—En la frontera con Estados Unidos —y desapareció.

 

No me atreví ir al lugar espeluznante que me indicó.

 

2 comentarios

  1. Terencio, lo que ocurre en el mundo no tiene nombre.
    lo llevo muy mal. Me ha gustado tu escrito, no lo que está pasando .
    Abrazos
    Natuka

  2. Brujas y fantasmas, claro que existen. La mejor prueba es la bruja de mi mujer que de una manera magistral desaparece mi quincena. Hola Terry.

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