Club literario El rincón del caminante


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Aventuras y desventuras de Avelino

Aventuras y desventuras de Avelino

Como muchos de ustedes ya saben, mi nombre es Avelino Cascavelino y Huichahuilota, aunque dicen que soy un joven salaz y mujeriego. No es cierto. Lo que pasa es que Dios me hizo para placer de las mujeres y quién soy yo para negarme a complacerlas.

Soy aficionado a estudiar filosofía y me declaro neo – positivista, pero, por aquello de las dudas, en ocasiones voy a la iglesia. Así, ayer domingo acudí a misa de doce precedida por el Señor Obispo en la hermosa Catedral de la ciudad de México.

A la salida del evento religioso, vi a una linda chaparrita muy bien formadita que despertó mi admiración. De inmediato le dirigí un florido piropo. Lo malo es que no me di cuenta que atrás de ella venía el novio, un mastodonte de dos metros de estatura, que sin decir agua va me agarró de punch de boxeo, me ha puesto una verdadera chinga como dicen que Dios puso al perico. La bella damita estaba muerta de risa y le decía al gorila: “mi vida, dale más”. Y éste obediente, cuando yo estaba ya en el suelo me dio una sinfonía de patadas por todo el cuerpo. Se ha de haber cansado y antes de irse me dijo: “para que te eduques ¡Güey!”.

Las grandes ciudades son muy deshumanizadas, a pesar de que había mucha gente nadie me ayudó. Como pude me arrastré y me senté en el borde de la banqueta, donde un méndigo policía me corrió a la voz de: “levántate cabrón que aquí no se permiten estorbos”.

 

Aprendí que no es bueno acudir a la iglesia.    

 

4 comentarios

  1. Estimado Héctor:
    Sigo asombrándome la facilidad que tienes para relatar y expresar.
    Besos y abrazos desde este rinconcito de Madrid.
    Pilar R

     
  2. Enhorabuena Héctor, ha sido un placer conocerte y disfrutar de tus letras.
    Un fuerte abrazo.
    Isabel

     

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