Club literario El rincón del caminante


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BOTIQUÍN

BOTIQUÍN

Buenos camaradas en este espectral arte de la escritura.

Lo que voy a narrar: no sé si son recuerdos infantiles, o lo más probable, es que lo oí de un compa en la cantina de barrio, donde voy a curarme de mis males.

 

En la escuela de gobierno del humilde arrabal, la maestra Juanita del cuarto año de primaria, gentil y agradable, les dijo a sus niños: que en sus casas les pidieran a sus familiares algo para integrar un botiquín.

Rosilita, bonita niña y la más aplicada del salón, fue la primera que llevó “curitas”, alcohol y pastillas para la tos. La maestra le preguntó: “quién te lo dio y que te dijo”:

—Fue mi mamita y me dijo: “para los raspones y la tos”.

Hectorin, un jovencito serio y formal, cooperó con gasas, merthiolate, tela adhesiva, tijeras, píldoras para el dolor entre otros medicamentos y dijo:

—Mi papá le envía una felicitación a Usted maestra y espera que le sirva lo que manda.

La sorpresa más grande fue lo que llevó Pepito: una mascarilla y un tanque pequeño de oxígeno.

—¿Y esto?  —pregunto asombrada la maestra.

—Es de mi abuelito      —respondió Pepito.

—¿Y qué te dijo?

—¡No te lo lleves, hijo de la chingada!

 

4 comentarios

  1. El abuelo se fue a la dimensión desconocida. Buen cuento. Un saludo.

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