Club literario El rincón del caminante

Comparto mi alegría

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Queridos amigazos,
La Editorial DUNKEN (Argentina) ha tenido la gentileza de incluir uno de mis cuentos: “Táctica puesta en acción”, en una nueva Antología que lleva el nombre de Convergencias, lo cual, por supuesto me enorgullece.
Aquí dejo la tapa del libro y además el cuento seleccionado.
Un abrazón

Beto Brom

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Táctica puesta en acción
por Norberto (Beto) Brom



Aquello se asemejaba a un campo diezmado por la langosta.
Las dos huestes ostentaron sus potencias. Enfilados como paralelas mellizas quedaron firmes sin dejar de auscultar a sus rivales.
También aquellos aguardaban la orden que lograría desencadenar el ya inevitable enfrentamiento.
Uno de nuestros avezados jinetes, rompió el espectral silencio. Avanzó, quedándose cerca de la línea de vanguardia. Todos sujetaron la respiración, ¿Cual sería la reacción del enemigo?
La respuesta, casi imperceptible, no demoró su llegada: uno de los pioneros abrió las filas del contingente.
Un sonido de alerta recorrió nuestras tropas.
Casi de inmediato llegó la orden, otro jinete salió al campo de batalla, esta vez desde el otro flanco; ahora los dos centinelas abarcaban, con su vista, todo el horizonte.
Se presentó uno de los mensajeros del enemigo, plantó su figura y aguardó la consigna.
Uno de los nuestros hizo lo propio, no deseábamos recibir sorpresa alguna, y menos al comienzo de la contienda.
En forma pausada se fueron acercando.
Nosotros, demasiado precavidos, nos abstuvimos de ofrecer una temprana confrontación. Nuestros hábiles compañeros, realizaron varias escaramuzas sin positivos resultados.
El pionero central de nuestro bando, avanzó con movimientos cortos y sigilosos. En un momento de descuido, se topó, cara a cara, con la amazona del adversario.
Ésta, se encontraba en aquellos instantes asediada por uno de nuestros inteligentes jinetes, y optó por replegarse, dejando el camino libre al picarón.
Ni lerdo ni perezoso, continuó avanzando, llegando a las cercanías del grueso de las tropas enemigas.
El comandante adversario, se percató del ardid y ordenó a uno de sus expertos montadores, eliminar al atrevido e insignificante invasor.
Quiso la estrategia empleada, cosechar sus frutos.
Una de nuestras torres de vigilancia, había sido emplazada cerca del campo enemigo, y en aquel preciso momento se hallaba en línea recta con el lugar del excepcional enfrentamiento entre el pigmeo y el gigante.
Nuestra infatigable y atenta amazona, siempre al frente de las tropas, lanzó su estocada mortífera:

¡¡¡JAQUE MATE!!!

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