Club literario El rincón del caminante

El pasado vuelve

El pasado vuelve

Sara estaba en el cuarto, llamó y, con su copa de vino, miraba hacia abajo, escuchaba voces. Sintió la brisa. a través de las ramas de los árboles, girando hasta la parte inferior se le puso la piel de gallina, pensó, es la brisa, Dios, la brisa!
Terminó su vino y entró. Roberto, estaba hojeando con indiferencia el correo.
-Hola -dijo.
-¿Qué quieres hacer esta noche? -Le preguntó.
-Oh-, dijo, y se detuvo sobre lo que parecía ser una oferta. -No me importa. ¿Qué quieres hacer? –
-¿No hay nada que quieras hacer?
-Quiero hacer lo que quiera hacer, – dijo.
-¿Por lo que es a mí para llegar a algo?
Él la miró por fin. – ¿quieres volver a casa?
-Porque quiero hacer algo.
-Quiero hacer algo, también, -dijo.
-Está bien, – dijo, -así que vamos a hacerlo.
-Vamos a hacerlo. Luego dijo: – ¿Qué es lo que quiere hacer?
Ella quería hacer una merienda en el Parque. Compraron sándwiches en el barrio y tomaron el coche. Se desplegó una manta a cuadros en el parque y la extendió bajo un árbol cuyo dosel habría atravesado la duración de su apartamento. El viento era suave, las hojas se mecían suavemente hacia atrás y hacia adelante, como si unas la moviesen. Llevaba un vestido verde con brillo, con un cinturón blanco y fino, se sentó rápidamente, sus rodillas se veían pálidas, como lunas en pantalones cortos del año pasado. Se comieron sus sándwiches y bebieron un poco de vino, y luego se pusieron de pie.
Una ráfaga de aire le trajo de nuevo a la realidad, y en poco tiempo sus amigos aparecieron con su perro. Bebían y hablaban. Sara saltó por delante y salió del parque Había visto a Carlos por la calle dirigiéndose hacia el metro, le llamó, refugiándose en sus brazos. Se mantuvo caliente durante toda la noche.
– ¿Seguro que quieres hacer esto? -Le preguntó.
-Te lo dije-
– ¿Yo sé, pero por qué? Eras tan inflexible en el metro.
-Es lo que quiero hacer -dijo.
Era hora de irse. Se puso de pie.
-OK-, dijo. -Pero nunca fue gran cosa para mí.
-Lo sé, -dijo.
-Y lo que quería hacer-, dijo, -que no podíamos hacer.
-Te dije que no importaba -dijo.
Se observaron, y luego cada uno se fue a su casa.

©Isabel Alfaro

 

1 Comentario

  1. Isabel, largos son los viajes que recorreremos.
    Besos
    Natuka

     

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