Club literario El rincón del caminante


Club literario El rincón del caminante

G A V I O T E A N D O

 

 

GAVIOTEANDO

 

NARRATIVA, POR…

 

 

El Autor.- Pedro González López.

 

 

 

 

 

No me canso de escribir, sobre mis compañeras de viaje Las Gaviotas, en El Castillo del Romeral, pueblo marinero, son tan independientes y majestuosas, que considero un privilegio lo que sobre ellas, pueda escribir.

 

La Siguiente, es una historia real, trata de Boquita Curvada, a la que llamo así por su pico algo deforme con forma de media herradura que muestra una casi sonrisa permanente, es una mamá – gaviota, que últimamente gusta de rondar en solitario sobre las rocas, algo que no me extraña… conociendo a sus polluelos voladores que no paran de atosigarla, cada vez que se apoza, para que les deje comida de su buche, aunque para mi entender, todas, por lo mayores que son, deben ser ya, prole Universitaria.

 

Todo bien, hasta hoy, que la ví cojeando y con su Ala derecha caída, rota.

 

Me acerqué, con la seguridad de que se echaría a volar… o tropezar mas bien, hasta en que se espantaría…

Pero no, para mi sorpresa, cuando estuve a su altura y con mucha paciencia… comencé a hablarle:

 

Yo – ¡Vamos bonita! Al tiempo que le ofrecí…muy despacito… mis manos.

 

Ella – Me observó con su ojillo derecho…algo inquieta… mientras se lo “repensaba” y parecía decir… Y Este Tío, de qué va, querrá hacer una sopa conmigo….- al tiempo que agachaba su cabeza.

 

Yo – Con estupor, mas en el fondo ¡privado! Seguí…habla que te habla, casi susurrando…y mire por donde, se dejó izar a la altura de mi cintura, gordita como estaba, y yo sin dejar de darle confianza con mi verborrea, que puede fuera lo que la “drogó”… agotó, dejándola quietecita.

 

 

Con el mismo cuidado que a un “recién nacido”, la sujeté suavemente, hasta que conseguí juntar su Ala, al resto del plumaje con un trozo de venda que casualmente tenía en la guantera del coche. La recosté un poquito, y se la llevé a Juanito, un amigo palomero, bueno, que se dedica a criar palomas mensajeras.

Total, la metí en una jaula extra – grande, allí en la azotea, junto al palomar, le puse agua salada y unas cuantas sardinas (un kilo) que me acababa de comprar con la idea de freirlas para el almuerzo.

Ella empezó a comer ¡a devorar! Mientras yo tenía un largo “palique”, charla, con Juanito, explicándole mi versión de los hechos.

Al tiempo, paré esta Narración y…

 

**Hoy, diez días después, doy Fe, que el Amarre del Ala a su cuerpo con “esparadrapo” y unas trabitas…¡Surtió Efecto!

 

Ya, cortadas “las amarras” del Ala, el animalito comenzó a realizar con las dos Alas a la vez, cierto tipo de “vibraciones”, como un abejorro, probándose por allí suelta por toda la azotea…y… ¡He Aquí! Cómo dentro de mi ignorancia Milagrera, en solo diez días de reposo, se soldó el hueso roto y caído, para mi asombro y el de Juanito, Boquita Encorvada de dos aletazos uniformes se  apozó en un muro divisorio, de  un metro veinte de alto, como si tal cosa. Y, ya desde allí, nos echó una mirada que todavía conservo en Mi Retina… casi De Cuento… diría…Agradecida y Sonriente.

 

¡Zas! Y se “Echó a Volar” sin más, dio un par de Vueltas…círculos en lo alto y se dirigió a reunirse con un Grupo que volaba en esos instantes por la zona, por aquello de Zapatero a tus Zapatos… si no eres gato…es que sigues siendo Gaviota.

Muy Feliz, quiero pensar… ¿Yo? Me he sentido y me siento ¡Genial!

 

 

 

 

F   I   N

 

 

 

 

 

 

 

 

1 Comentario

  1. Después de la autofelicitación que te has prodigado te felicito yo
    por la excelente tarea que has realizado y el hermoso texto que has
    compartido con todos nosotros, compañeros de este espacio.
    Abrazos

    Delia

     

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