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Club literario El rincón del caminante


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Hablemos de todo un poco

La mano negra

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      Pilar Remartínez
      Superadministrador

      La mano negra

      Publicado por Pilar Remartínez Cereceda el marzo 16, 2009 a las 9:08pm en HABLEMOS DE TODO UN POCO Discusiones.

      Cuando tenía unos 5 o 6 años, era una niña muy miedosa y mis padres no conseguían apaciguar mis temores, sino que parecía aumentarlos.
      Vivíamos en un patio, junto a mis tíos. Tenía dos primos un poco mayores que yo. Cuando quería visitarlos sólo tenía que cruzar el patio
      Mis temores normalmente los tomaban a cachondeo y solían burlarse de mí.
      Recuerdo una noche, cuando los rayos eran los reyes de universo, me sucedió esta historia que os vengo a contar.
      No había parado de llover en todo el día, era un día que te apetecía quedarte en tu casa y como es natural mis padres no salieron, claro tampoco pude jugar con mis amiguitas en la calle, ni se me hubiera pasado por la cabeza preguntarle a mi padre si me dejaba salir.
      Era una noche tormentosa, los rayos iluminaban la habitación, era una situación en la que no me encontraba nada bien, una de estas noches que se pasa miedo por naturaleza, he de reconocer que lo pase realmente mal y una niña como yo no podía, ni comprendía el efecto que podía causar.
      Esa noche como me aburría en casa decidí visitar a mi tía, ¡así podía jugar con mis primos! , sin pensármelo tome dirección a casa de mi tía, según avanzaba por el patio, un rayo cayó muy cerca de mi casa, o eso me pareció a mí y de un salto me presente en la casa de mis tíos.
      Mi tía al abrir la puerta se dio cuenta de la cara que llevaba y me pregunto qué era lo que me pasaba y si estaba asustada, yo, le conteste que sí y muy cariñosa me metió en casa y me seco la cabeza.
      Hasta ahí todo sería normal, pero mis dos primos ya estaban planeando el plan perfecto, ¿Como asustar a su prima?
      Mis primos estuvieron pesados, gastando bromas toda la tarde, era su hermana pequeña y como decían, ellos eran los únicos que me podían pegar, en cuanto llegaba algún niño y me pegaba ahí estaban mis súper primos para defenderme.
      Tengo que reconocer que han pasado los años y aún se comportan como mis protectores, siempre seré su niña.
      La noche pasó tranquila y llegaba la hora de irse a casita con papa y mama, tranquila llegue a mi casa, mi madre ya me tenía preparado el baño, era la única privilegiada que podía disfrutar de ello.
      Un barreño en una cocina calentita, que bellos recuerdos acuden a mi memoria, termine de bañarme y cenamos, en la tele estaban echando los telerines y como era habitual, mi madre me mandó a la cama.
      Como cualquier niño, yo aguante hasta el límite de la paciencia de mis padres y cuando ya no pude más me fui a la cama.
      Estaba ya quedándome dormida cuando la ventana de mi habitación se abrió de pronto , entre las cortinas se podía distinguir una especie de sabana o paño negro , no sabría definir que era, sus ojos eran unas luces y dos garras venían a mi encuentro con la intención de cogerme y tirarme a un pozo negro.
      Mientras iba avanzando, repetía sin parar.
      -Soy la mano negro y vengo a llevarte a mi casa, me gusta las niñas y te voy a comer.
      Me puse a llorar y llegaron mis padres el monstruo había desaparecido pero la ventana aún estaba abierta.
      A la mañana siguiente, mi madre le comento a mi tía lo sucedido y no sacamos nada claro.
      Ni se aclaró , ha sido con el paso de los años cuando ya éramos jovencitos cuando mis primos quisieron sincerarse conmigo y me contaron como habían planeado la maldad y lo que se pensaban que era una broma se convirtió en una pesadilla para mí.
      En mi casa teníamos el wáter en el patio y cada vez que tenía que ir hacer mis necesidades tenía que ir allí sola, la mano negra acechaba día y noche y hacia mis cosas corriendo ,nunca tranquila y salía corriendo, como si algo extraño me fuera a coger.
      Veía manos negras en las ramas de los arboles, fue una auténtica obsesión para mí.
      Afortunadamente la mano negra desapareció con el tiempo.
      Hoy soy madre e intento que mis hijos tengan en mí un apoyo y jamás en la vida se me ocurrirá cerrarle la puerta para no escucharle llorar.
      Esta es mi historia y así es como se lo he contado….
      barcode-72

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