Club literario El rincón del caminante


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Los amigos

Los amigos

En la aristocrática y celebre cantina de mi barrio: “La suerte loca”, donde voy a curarme de mis males, el sábado a la hora del amigo y desde luego de la botana, platicaba con un compañero de trabajo que me comentó:

—Te has fijado que los médicos son muy descreídos y de todo dudan.

—La verdad es que no, ¿por qué lo dices?

—Mi primo es médico general, cuando niños fuimos a un colegio jesuita, yo sigo firme en mis creencias religiosas y en la bondad de la mayoría de las gentes. Pero él no.

—Y ¿por qué?

—Eso mismo le pregunté y me contestó: “es un defecto profesional por tanto que vemos y oímos”.

—Te vuelvo a preguntar ¿por qué tu primo dijo eso?

—Me puso un ejemplo:

 

—A mi consulta llegó don Pancracio, casado con una mujer joven y muy guapa. El pobre caballero iba pálido, ojeroso, desequido, flácido, agotado, exinanido. Después de examinarlo, le dije a la esposa: “su marido está tan débil que cualquier esfuerzo que haga podría ser fatal. Debe usted privarse de hacer el amor con él durante un mes. ¿Cree poder hacerlo?” “Desde luego que sí, doctor —aseguró ella—. Para eso tengo amigos”.

 

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