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Club literario El rincón del caminante


Club literario El rincón del caminante

Música de amor

Mi bola y mi cadena

Mi bola y mi cadena

Os voy a contar una historia; Desde pequeña, me encantaba el futbol. Era una forma de relacionarme. Estuve jugando al futbol con mis primos, en un campo grande, era una jugadora. El juguetear con la pelota, me encantaba y me encanta…los buenos jugadores…hacen tantas cosas…

Estoy apuntada a un club que se llama “Las Águilas”. Aquí esta los buenos y malos jugadores, sin distinción, pero siempre con ese poder de la pelota.

Pueden hacer virguerías, sin parar nada, corren con la pelota entre cabezas y piernas, es increíble …

Hace tiempo, nuestro club tuvo un problema, todos los niños y niñas, tenían que jugar, fueran malos o buenos, pues no contaba el equipo, si no a la gente del grupo.

Los niños con las niñas, algunos papas discutían

-las niñas tienen que estar jugando con las muñecas- dijo un papá.

Algunos pensaron que esto, no iba a ser un problema, pero otros pensaron, ¿Cómo hacen esto al equipo?, tenemos que ser buenos, y eso es lo que vale.

Los mas inexpertos, estaban de acuerdo con que jugaran todos, pero los que ya sabían, no lo estaban.

Estas divergencias, que parecerían una tontería, termino con tantas amistades…

El entrenador dejo de serlo, y los alumnos se le tiraban, por qué los había dejado solos…

¿Qué podemos hacer? Dijo una mamá –

– no te preocupes, esto lo tenemos que arreglar- dijo la mamá del mejor jugador..

-No dejaremos que se vaya el entrenador -dijo otra mamá – No, porque sin él, no tendríamos ningún problema…

Estuvieron discutiendo, entonces algo pasó diferente ese día. Cuando subió a entrenar, le vi sonriéndome y para mi asombro incluso me habló de camino al campo.

Esta fue la primera vez que me hizo notar, alguien que no conocía, alguien fuera de mi sagrado círculo de amigos. Hablamos de todo, de la familia, de los amigos y de mí, me encontré increíblemente feliz, y no me di cuenta de que poco a poco nos volvimos tan buenos amigos que no éramos conscientes del mundo que nos rodea. Disfrutamos haciendo cosas juntos, pequeñas cosas tontas.

El tiempo paso y jugábamos al futbol, Sin embargo, sentí que faltaba algo, empezó a faltar y me di cuenta de que ya no éramos niños de diez años, teníamos una vida propia, empecé a valorar el tipo de persona en la que se había convertido, y no sé si era mi ego o no, nunca lo llamé para simplemente hablar con el. No estaba preparada para dar unos pasos más. Seguía queriendo a esa amigo burbujeante , pero no podía aceptar la versión mayor de él.

Creí que tal vez yo no era tan importante para el, y estaba bien dejarlo ir. Esta vez me dolió tanto como cuando le dejé marchar hace muchos años, y fue entonces cuando me di cuenta de lo más importante: Perdí a mi mejor amigo una vez para no volver a encontrarlo.

-FIN-

Mi bola y mi cadena

© Natuka Navarro

Safe Creative #2102106887429

3 comentarios

  1. Las amistades de la infancia son inolvidables. Un abrazo.

  2. Muy bello amiga

  3. Muy hermosa historia de amistad, Natuka.
    Un encanto leerte.

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