Club literario El rincón del caminante


Club literario El rincón del caminante

Mi vida

Buscaba por los puertos, me arrastraba por las callejuelas, me metía en peleas.

Iba tras la inspiración,

Me olvidada de comer, nunca rechazaba una bebida.

Caminaba tambaleante por el borde de los ríos, en busca de la gran obra, de la obra maestra.

En busca de seguir viviendo mas allá de la muerte.

Conocí calabazos, cárceles, albergues con chinches en la cama.

Nunca me importó, solo quería CREAR, sin importarme mi salud, sin importarme si dañaba a mis amigos o conocidos.

A veces, acaba durmiendo en parques, sin saber bien como llegué a ellos.

Amaba la autodestrucción, las adicciones sin límite.

Notaba miradas envenenadas, a veces llenas de odio, otras llenas de ternura, otras de lástima, pero no me importaba ninguna de ellas.

Al contrario, sentía orgullo, me creía dios.

Escribía, garabateaba en cualquier papel o servilleta cambio de unas monedas , de café o algo de comer.

En muchos lugares me echaban a patadas.

Hipócritas, pensaba, seguro que si apareciera nuestro rey, que sigue ejecutando a miles de personas, les quita sus tierras, no paga salarios, le pondrían la alfombra a la entrada de sus locales y le besarían sus pies.

Yo, que no tengo moral, ni creo en infiernos ni cielos, odio los fanatismos, las buenas costumbres, no distingo la noche del día, me levanto y acuesto cuando me da la gana. Peleo cuando me apetece o cuando estoy demasiado borracho, pero , señores, creedme, no tengo maldad, ni envidia, ni ínfulas de poder, respeto todas las opiniones de los demás, no soporto las masas, camino siempre solo, me tienen miedo, desconfían de mí, me apartan de la sociedad.

Así funciona el mundo.

 

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