Club literario El rincón del caminante

EL NIÑO QUE COMPRENDIÓ LA FACTURA DE LA LUZ

EL NIÑO QUE COMPRENDIÓ LA FACTURA DE LA LUZ

EL NIÑO QUE COMPRENDIÓ LA FACTURA DE LA LUZ

 

Desde chico se le veía venir. Don Francisco lo vaticinó cuando apenas se había cumplido un trimestre de su primer curso escolar.

–Tu niño es un monstruo –le dijo a su padre entre copa y copa poco antes de Navidad.

–¿Tan feo lo ves, Paco?

–No, hijo, no. Si encima se parece a la madre el muy puñetero. Una joya, eso es lo que tienes por hijo.

Así era Luis. Guapo, bien plantado, inteligente y lo que ustedes quieran añadir siempre que no se salga de la línea que les he marcado. La misma que trazó el maestro nada más conocerlo. Sin abandonar ese dichoso perfil que era el orgullo de sus padres y la envidia de sus compañeros, nuestro protagonista fue creciendo hasta hacerse un hombrecito.

El Niño Bonito lo llamaban. Y Mi pueblo, que si por algo se distingue es por la clase de paisanos que tengo, lo acogió en su seno como a lo que era. Un milagro de la naturaleza. Y miren ustedes que para ganarse esa distinción en mi pueblo hay que hacer un milagro pero de verdad. O casi. El Niño Bonito lo hizo.

Tenía doce años mal contados. Once y ocho meses, concretamente. Y ya había adquirido un vicio que le acompañaría durante bastantes años. Por lo menos hasta el día de hoy. Que de eso, tengo constancia. Papel que cae en sus manos, papel que lee, hasta las letras pequeñitas que hay al final de la página donde pone eso de “PEFC. Este papel procede de bosques gestionados…”

Llegados a este punto, nos enfrentamos a la anécdota que hoy nos trae aquí. Era fin de mes. El cartero llamó a la puerta y dejó un sobre que, en la parte superior derecha, indicaba claramente su contenido: “FACTURA DE ELECTRICIDAD”. Su padre agarró el sobre, lo abrió y, en menos que canta un gallo, lo tiró a la papelera.

–¿Ya lo has leído, papá?

–Sí.

–Qué pronto. ¿Y qué dice?

–Que son 60 euros.

– ¿Qué más? Ahí vienen muchas letras.

– El que la manda la entiende, hijo. Lo que es la gente normal, ni puñetera idea. Nosotros, a pagar.

¿Ustedes se han quedado tranquilos? Normal. Pero en Niño Bonito, nada de nada. Se calló y siguió haciendo las tareas, que eso, para él era lo primero. El respeto a los mayores, lo segundo. Por eso esperó discretamente a que desapareciese su padre. Terminadas las tareas escolares se levantó. Se asomó a la puerta. No había moros en la costa. Todo tranquilo. Cerró la puerta, se dirigió a la papelera y rebuscó hasta encontrar la dichosa factura. La cogió, se la metió en un bolsillo y salió.

–Mamá. Me voy al parque a jugar un ratito.

No esperó respuesta. Salió como una bala. Llegó al paseo marítimo, buscó un banco tranquilo y a la sombra, muy cerquita de la mar. Se sentó y sacó la factura.

“…

Potencia facturada…

Energía facturada…

Impuesto sobre electricidad…

Total Importe…”

Tengo que decírselo, susurró. Minutos después estaba de vuelta en casa.

–Luis, la merienda –dijo su madre al oírlo entrar.

Estaba en el último trago de zumo cuando no pudo aguantar más.

–Mamá. Estáis pagando más luz de la cuenta.

–Qué sabrás tú.

Lo sabía. Estaba clarísimo en la letra pequeñita. Esa que nunca leemos. Y él la leyó, ahora en voz alta:

–“Aquellos clientes que… Considerando que usted… 10%…”.

–¿Y eso qué quiere decir?

El Niño Bonito lo tradujo al román paladino, se ganó paga doble durante tres semanas, sus papás se ahorraron más del triple durante doce meses seguidos y la compañía eléctrica se arrepintió de haber puesto el dichoso párrafo final de la factura redactado con el único y exclusivo fin de presumir ante su clientela cuando, meses después, desapareciese del documento sin que nadie se hubiese enterado de su contenido.

Todo el barrio se acogió a la oferta. Y don Francisco, el maestro, se apuntó un tanto más en su larga carrera profesional.

–La bolsa del miserable viene el diablo y la abre –sentenció mientras saboreaba la última gota de café aquella tarde en Casa Blas.

EPÍLOGO.-

Conste que el nombre de la dichosa compañía de suministro eléctrico no coincide con ninguno conocido.

 

 

2 comentarios

  1. .

     
  2. Muy interesante!!!
    Pasé unos momentos agradables leyéndote, amigazo.
    Shalom

     

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