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Club literario El rincón del caminante


Club literario El rincón del caminante

Música de amor

Olvido

Olvido

OLVIDO

Ya soy un adulto mayor, muy mayor. Mi amigo me ha recomendado, como buen existencialista que es, que viva el presente y me olvide del pasado, que si es bueno traerá la nostalgia y si es malo la vergüenza.

Ahora bien, lo que voy a contar tiene mucho de ese olvido.

Retrocedamos muchos, pero muchos años. De joven era despreocupado y veía la vida como un juego. Recién recibido, fui a trabajar a un simpático y risueño pueblo del centro de México, en mi departamentito de soltero donde moraba, un aburrido domingo me llegó a visitar una joven, de las que pasan desapercibidas, pues no son ninguna belleza, lo único que tenía era su juventud.

—Hola —me dijo—, es probable que no te acuerdes de mí, nos vimos en la fiesta de mi prima. Te diré a que he venido. Sé que los hombres jóvenes siempre están dispuestos a hacer el amor. Por eso aquí me tienes.

¡Vaya sorpresa! Aunque su cara no llamaba a atención, pero, su cuerpo sí. Y les diré una cosa común: “a quién le dan pan que llore”. De inmediato estaba dispuesto.

—Sabes, como buen caballero que soy, primero tomaremos una copa para deshacer el hielo y después saciaremos nuestros instintos.

Me llevé la sorpresa de que era virgen e inexperta, pero con toda la disposición del mundo, pasamos un domingo muy agradable, sobretodo yo. Esto se repitió múltiples ocasiones. Apenas sabía su nombre y desconocía donde vivía. Por curiosidad le pregunté: “¿por qué yo?”

—En primer lugar, porque eres fuereño, discreto, de no mal ver y me gusta que seas buena gente. Te aviso que esta es la última vez que nos vemos. Ya estoy satisfecha. No me busques.

 

No la volví a ver, me disgustó lo que me dijo: “ya estoy satisfecha”. Así que pasó en mi mente al olvido. Tenía mucho por vivir.

 

En la gran capital donde ya estoy jubilado, en un bar me encontré a un viejo amigo de aquel pueblo. Entre la plática me preguntó: “¿te acuerdas de fulana?” Mi respuesta fue afirmativa. Has de saber que: “tuvo mucho éxito, nunca se casó y acaba de morir, llevaron el cuerpo al pueblo”. Al final me comentó: “por cierto su hijo la despidió en el panteón”.

 

4 comentarios

  1. Mujer inteligente. Felicidades por el cuento bien redactado. Nos prende desde el inicio.

  2. Felicidades. Un relato fantástico.

  3. Querido Héctor

    Tu único tesoro, amasado página por página.
    Si lo dejas en el fondo de un mar sin fondo…
    A menudo, la corriente que la lleva o la entorpece,
    Olas que te dejan aquí, estamos nosotros.. 

    Abrazos desde este rinconcito de Madrid

    Pilar RC

  4. Una insólita historia. Se deja leer, gracias a la maestría del que empuña la pluma.
    Shalom amigazo

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