Club literario El rincón del caminante

Oración de una afligida viuda

Oración de una afligida viuda

En el altar mayor de la hermosa Parroquia de la risueña y agradable ciudad de  San José Iturbide Guanajuato, se encontraba de rodillas doña Lucrecia, adalid de la iglesia y presidenta ad vitam de la piadosa congregación Hijas de María. Vestía ropas de luto y oraba en alta voz con gemebundo acento: “Señor, encomiendo a tu infinita misericordia el alma de mi esposo. He sabido que fue un mujeriego. Acabo de enterarme que se gastó en sus aventuras amorosas el dinero que habíamos ahorrado para la educación de nuestros hijos. También apenas ayer supe que tuvo un romance con mi mejor amiga. A pesar de todo, Señor, te pido que le perdones sus pecados”.

   El padre Coruco oyó las deprecaciones de la señora y solícito fue hacía ella.

   —Dime hija —le preguntó con paternal solicitud a su importante feligresa—. ¿Cuándo murió tu esposo?

   Respondió la mujer con ominoso y rencoroso acento:

   —Mañana.

 
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4 comentarios

  1. Imagen de perfil de Evodio Pérez Castro

    Héctor, mis saludos y mi gozo por tu hermosa ORACIÓN DE UNA AFLIGIDA VIUDA. Me hizo reír, y desde luego, me encantó, más cuando el hecho se consumó en Guanajuato, ciudad que me precio de conocer bien.
    Mis saludos y mis aplausos.
    EVODIO

     
  2. Imagen de perfil de Delia Checa

    ¡¡¡¡¡Jajajajaja!!!! ¡¡Muy bueno!!
    Gracias, Héctor, por
    hacernos reír con
    tus historias.
    Saludos
    Delia

     
  3. Imagen de perfil de Héctor

    Mi querida Delia:
    Un saludo y un abrazo virtual.

     
  4. Imagen de perfil de Héctor

    Mi buen Evodio:
    México tiene lugares hermosos e interesantes, uno de ellos es el estado de Guanajuato. Gracias por pasar por mis historias. Un abrazo.

     

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