Club literario El rincón del caminante


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PINTORA DE MIS SUEÑOS

 

 

Te vi en áureas pulsaciones,
abriéndote por vertientes doradas sin compuertas,
plasmando el color de mi piel sin consumirme.

Bajo la noche de jeroglífico azul,
tus manos en erosión de formas y colores,
encendían mi cuerpo con la luna adentro,
pincelando con un excelso amor profundo,
el bosquejo de mi soledad, mi tristeza y mis sueños.

Podía contemplarlo todo;
la delicadeza en los toques de tu pincel
conturbando el misterio de la nada y el silencio,
los vocablos en los colores de tu ingenio,
tu sonrisa refrescando el misterio del tiempo.

Sentía que me hundía como puñal de espumas,
abrazando la transparencia de tu alma y tus aguas,
en la utopía de tu lengua de ozono me perdía,
almibarando el instante,
como beso frugal entre mis venas.

Disfruté de cada pincelada que se desprendía de tus dedos,
y como fiel esclavo me rendía a tus normas y reglas.

Jamás tuvieron tanta corona, la luz y la sombra;
mis manos permanecían en un fulgor evanescente…

En el crisol añil de la espesura,
mis ojos desbordados, libres, diferentes,
se perdían en el infinito universo de tu pintura.

Sentí el temblor del cíclope en tu mano,
astillando la piedra de mi viacrucis,
hasta calmar las aguas conturbadas de mi memoria….

En tu mirada era yo el planeta sin evadirme,
destellando incierta ternura en prodigiosa elipsis;
era para ti la pupila del viento
en el centro del mundo…

El iris de tu ingenio
pesaba más que la sombra que amamanta la tierra.

Todo el universo de la forma y el color,
me abrazaba como hiedra a muro que nada entiende.

Explícito al impulso del ingenio humano,
mi cuerpo en brillo cegador como una espada,
destellaba en la sublimidad una rara belleza, 
a pesar de lo todo, lo poco o lo nada.

En el derroche de tus pinceladas,
fui marfil del gozo y su misterio,
colonizador de la furia y el remanso,
conquistador del amor en su recreo.

Oh, cántaro de tus dedos sobre el lienzo,
coloreando los nardos de mis sueños,
aroma del arte, descubriendo sentidos paralelos,
exquisitez configurando los nueve elementos.

¡Ay! mujer, no te alejes, no huyas de mí, nunca,
dejame ser guijarro de luz y amor en tu pintura,
plasma tu ingenio eterno en mi vida trunca,
y abrázame siempre en la inspiración ¡de tu alma pura!

Tato Ospina
DRA
Colombia

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