Club literario El rincón del caminante


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Quevedo, uno de los escritores españoles

Quevedo, uno de los escritores españoles

Quevedo, uno de los escritores españoles

Francisco de Quevedo, es conocido como uno de los escritores españoles (Madrid 1580-Villanueva de los Infantes, Ciudad Real, 1645). Hijo de un funcionario de la corte, hidalgo pero de poca suerte, completó su formación humanística en los jesuitas de Madrid, luego en la Universidad de Alcalá (1596-1600) y luego en Valladolid, capital temporal.

En 1606, ya conocido como poeta, siguió a la corte de Madrid y, sin dejar de componer versos y prosa, con una fecundidad típicamente barroca, entró en la vida política siguiendo a un ambicioso aristócrata, el duque de Osuna. Felipe III reinó, dominada por ministros rapaces y ​​las intrigas pululaban.

CONTRA DON LUIS DE GONGORA Y SU POESIA

Este cíclope, no siciliano,
del microcosmo sí, orbe postrero;
esta antípoda faz, cuyo hemisferio
zona divide en término italiano;

este círculo vivo en todo plano;
este que, siendo solamente cero,
le multiplica y parte por entero
todo buen abaquista veneciano;

el minoculo sí, mas ciego vulto;
el resquicio barbado de melenas;
esta cima del vicio y del insulto;

éste, en quien hoy los pedos son sirenas,
éste es el culo, en Góngora y en culto,
que un bujarrón le conociera apenas.

Y responde Góngora:

Anacreonte español, no hay quien os tope,
Que no diga con mucha cortesía,
Que ya que vuestros pies son de elegía,
Que vuestras suavidades son de arrope.

¿No imitaréis al terenciano Lope,
Que al de Belerofonte cada día
Sobre zuecos de cómica poesía
Se calza espuelas, y le da un galope?

Con cuidado especial vuestros antojos
Dicen que quieren traducir al griego,
No habiéndolo mirado vuestros ojos.

Prestádselos un rato a mi ojo ciego,
Porque a luz saque ciertos versos flojos,
Y entenderéis cualquier gregüesco luego.

Osuna se fue a Sicilia, nombrado virrey, en 1611, y Quevedo y Villegas, su secretario, lo siguieron a Italia, llevando a cabo importantes misiones literarias. En 1616, Osuna se convirtió en virrey de Nápoles y comenzó una política personal agresiva que lo llevó a enfrentarse con Venecia en el Adriático (la conspiración de 1618 sigue siendo bastante misteriosa, en la que Quevedo y Villegas habría intervenido como agente secreto, escapando con el escape a la muerte segura). )

Osuna fue repatriado y arrestado, y con él los sueños políticos de Quevedo y Villegas, confinado en 1620 a un pueblo miserable de La Mancha, la Torre de Juan Abad, del cual fue titulado pomposamente “señor” y de quien él siempre dibujó pocos “tributos” y muchos problemas y disputas judiciales.

En 1621 murieron Felipe III y Quevedo y Villegas, junto con casi todos los españoles, esperaba mucho para el nuevo rey, Felipe IV, y para el nuevo ministro, el conde-duque de Olivares.

Pero tuvo la desgracia de encontrarse frente a Richelieu y España se topó con una serie de desastres económicos y militares sellados por el Tratado de Westfalia (1648).

Al principio a favor y, por lo tanto, en contra del todopoderoso conde-duque, Quevedo y Villegas ya no pudo dedicarse más a la intriga política y trajo de vuelta un desengaño inmaduro; en cambio, sufrió cuatro años de prisión en León (1639-43) y solo seis meses después de la caída del dictador salió de la prisión para ir a morir, un año más tarde, en el desolado quijotesco de La Mancha.

©Natuka Navarro

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