Club literario El rincón del caminante


Club literario El rincón del caminante

Reencuentro

No lo pensó. Puede que las circunstancias se conjugarán con el destino mismo, y no meditó si debía hacerlo o no: cogió la capa y se enfrentó al miedo. El animal con cara enlutada paró un instante, y embistió como si el mundo se agotara. Las emociones estallaron.

Ciertamente, todo viene a colación de algo. Nada se ciñe el cinturón de la casualidad. Las cosas suceden porque deben. Poco a poco, a lo largo de la vida nos vamos implicando. Eso ocurrió en esa situación, que se convirtió en fuente a medio y largo plazo.

El toro de la luz, y de la muerte, rasgó el suelo, y le volvió a mirar. Se preparaba para otro lance. Ambos se otearon como si la verdad se fuera al infinito. Y eso ocurrió, para reverdecer otra vez.

Si le hubiera dedicado dos segundos a escudriñar lo que intentaba realizar, todo se habría detenido. Las circunstancias se superpusieron. No quiso vivir en los ideales del pasado, y tiró hacia delante.

La empresa era titánica, y quizá por eso no calculó. No quiso. La suerte estaba echada, o eso estimó. Los hados son caprichosos. No obstante, ese día ganó él.

Efectivamente, cogió los bártulos de la existencia, se movió ligero como el viento y se enfrentó a ese toro que equivale a lo que todos llevamos dentro.

Pudo convivir con él, mas no aguardó a planicies o buenos momentos. Era ésa la hora. Cogió la tela y dio los mejores lances de su vida. Para eso se había preparado. Todo sabía a reencuentro, y a futuro, y puede que a algo más, mucho más. Así son, sin duda, las aventuras, y la historia personal, claro, si la quieres exprimir.

Juan TOMÁS FRUTOS.

Deja un comentario