Club literario El rincón del caminante

Sin soroches (Décima espinela)

Sin soroches  (Décima espinela)

Sin soroches

(Décima espinela)

 

¡Oh bendito corazón!

que me haces sentir profundo

el efecto de un segundo,

es mi mundo… la razón.

Vivo sola en mi salón

sin pena presidencial,

casé con un criminal

que al infierno me llevó

en donde jamás pensó

dejar de ser animal.

 

 

¡Oh bendito corazón!

no permitas que me extinga,

que otra mano me restringa

con la furia de un dragón.

Quiero amar sin empujón

anhelando el sentimiento,

dejar mi cabello al viento

sin recelos ni reproches

entregando sin soroches

el inmenso amor que siento.

 

Cecill Scott.

©Todos los derechos reservados.

 

 

5 comentarios

  1. Imagen de perfil de Pilar Remartínez

    Destacado 7
    Estimada Cecill:
    Muy bella décima, como a lo que siempre nos tienes acostumbrados.

    Siempre es grato leerte.

    Besos y abrazos desde este rinconcito de Madrid.

    Pilar R

     
    • Imagen de perfil de Cecill Scott

      Querida Pilar
      Un placer inmenso llegar a esta nueva casita de letras; estoy aprendiendo, estoy mirando, estoy husmeando por los rincones de ella. Prometo interiorizarme muy pronto de todas las funciones, mientras, he logrado llegar a responder tu gran comentario a mis décimas. Agradezco tus palabras y el destacado a ellas. Un gran abrazo.
      Cecill Scott.

       
  2. Imagen de perfil de María Emilia Fuentes B.

    Cecil querida:
    Hermosa pluma que deleita a tus lectores, nos regalas amiga.
    Aplaudiendo tu publicación te envío besitos y abrazos.

     
  3. Imagen de perfil de Daanroo Mattz

    Es un poco raro, tratar de concentrarse en la palabra soroche, en un poema tan intimista; así que con la dispensa, usted habrá de disculpar, este pequeño atrevimiento.

    Lejos del foco rojo, y de la permeabilidad de la palabra “infierno” que la vivimos en secuencia y consecuencia de nuestros actos, hay un punto fino, que ésta, su poesía, persigue, -al menos desde esta humilde visión de mis ojos-

    Sin disputa, la razón, es ese pico fantasioso que muchas veces, nos fijamos al ojo, sin advertir las secuelas de verse, “al ojo”, viviendo sola… y es que sola, (os) siempre vamos, aun cuando el mundo nos rodea; consecuentemente, la bendición más maravillosa, se torna entonces, el silencio, la sincretud del momento, el estadío de la vivencia y hasta la restricción y forja de un camino que trascienden, incluso dentro del mal llamado “infierno”; lo que deja entonces en el pináculo de las emociones, ese hermoso color “sorocho” gris/azul que nos permite volvernos infatigable, indestructible, inmensa y deliciosamente principiante de las emociones y vivencias, por no decir convivencias.

    Srita. que belleza de aprendizaje, es el anhelo, mire que aún en su derroche de faltantes y de delirios fustigados, da en bondad a la mentalidad y al reflejo de la soledad, la solitud, o la idea de vacío que nos permite apreciar en toda su esplendorosa creación, la pronta receptibilidad que el hombre tiene de sí mismo.

    Dejar al viento, la necesidad, el deseo, la fortuna de ser mujer y de aprender de ello, de amar, y de conocerse en la inmensidad misma de ser, no tiene menoscabo, por lo que ese
    ¡Oh bendito corazón…!
    es puente fijo de gloria y agradecimiento.

    Lo demás, aprendizaje y camino.

    Daanroo Mattz,
    En recordatorio a la palabra del día: Soroche.

    Que dicho sea de paso, yo la tengo más presente como color…
    que como sinónimo de la palabra angustia.

     

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: