Club literario El rincón del caminante

TIEMPO OTOÑAL

TIEMPO OTOÑAL

TIEMPO OTOÑAL

Una sofocante noche de otoño, la que se presentaba serena pero muy oscura.   Negros nubarrones pintaban el cielo, presagiando lluvias . Mientras el viento  susurraba se veían algunas que otras estrellas alumbrando el firmamento.

Salimos a caminar con mi esposo y los perros. Habíamos recorrido varias cuadras y sin darnos cuenta ya estábamos frente al viejo cementerio del pueblo,  de repente sonoros truenos y grandes relámpagos  iluminaban con sus destellos las tumbas y cruces.

Aquel lugar lleno de soledad parecía cobrar vida en cada relámpago otoñal , las figuras fantasmagórica de los altos pinos se inclinaban al paso del viento, esas sombras parecían caer sobre nosotros como queriendo abrazarnos.

Las misteriosas formas, nos saludaban como fantasmas sin rostros, como figuras etéreas se hacían dueñas de la noche. Se escuchaba con el rumor del viento como llantos de niños, risas grotescas de algún divertido fantasma, y entre tanto el grito de auxilio del alguno de ellos .

Los perros ladraban sin cesar, nos tomamos fuertemente las manos, deseando apurar el paso, dando la media vuelta para regresar  a nuestro hogar. El tiempo parecía haberse detenido en aquel momento y lugar, nuestros pies eran de plomo y nos complicaba caminar. Era como obligarnos a mantenernos estáticos en el lugar del campo santo.      

Tan inaudita  fue la noche como la misma oscuridad, como el mismo Cervantes en su cima

con el Quijote , detrás de cualquier nube.

Fue una experiencia que no nos dejó desvelado al vivir esa sorpresa escalofriante, pero  no pensamos volver por esos sitios , porque nos falta la valentía del Sancho Panza para volver a escuchar esas voces monstruosas , inauditas …

Nos parecíamos a las  hojas caídas , mientras llovía y llovía .

Corríamos bajo los nubarrones del otoño  teñido de marrón y de amarillo plomizo, junto  a los árboles y las hojas que lloraban al caer al suelo , haciendo una alfombra gris,  mirando a los ramajes que lucían pelados y tristes .

Con el recorrido del tiempo y sus vivencias aprendí a no confundirme con las manos en mis bolsillos , llenándolas con ramas sin follaje y cada vez más fibrosas para  no convertirme en un fantasma esquelético , junto al rumor de la noche.

Aún en otoño deseo vivir una historia de amor , pero sin que se convierta una estación eterna ,que no se rompa en primavera por enamorarme bajo un tiempo gris.

Deseo vivirlo entre las sabanas mientras  caen al piso , donde se confunden los cuerpos con la realidad , moldeando mi cuerpo al tuyo, entre mis piernas y las tuyas, amante mío .

Porque no existe un final sin un comienzo en el árbol de la vida.

Además la luz del sol se asoma en todos los rincones y nos podemos convertir en mágicos  al renacer nuestro follaje y volvemos a ser una flor.

En el mapa de mi andar no quiero ser como un héroe del sur, junto a las Islas Malvinas en un otoño plomizo , vestido de negro…

En el árbol de la vida que se renueven las hojas después de cada otoño.

En cada  otoño  de mi vida se deshojan mis historias , incluso con el paso del tiempo esas que no se pueden olvidar, esas que nos dejan sin aliento.

Elisa Barth.-

 

2 comentarios

  1. Imagen de perfil de Jesús María Mayorga Mota

    Felicidades, Elisa. Te seguí en tu recorrido fantasmagórico. Estuve detrás de ustedes pasando por el cementerio; vi primero las siluetas de tumbas y cruces; después, a cada relámpago, vi en toda su plenitud ambas cosas, y como la luz temblorosa de los relámpagos provoca la sensación de movimiento en lo que toca, también vi los fantasmas.
    Hace muchos años, en compañía de dos amigos, luego de un accidente, caminamos bajo la lluvia varios kilómetros, antes de llegar a un pequeño y oscuro pueblo del sur de Jalisco (México). El camino pasaba por en medio del cementerio y tuve las mismas sensaciones y visiones que tan magistralmente describes en tu relato. Tienes mucha capacidad para describir situaciones y cosas. Creas un ambiente con la mayor facilidad, por eso trajiste a la memoria recuerdos que ya prácticamente no existían.
    Saludos, y espero nuevas entregas para leerte.

     
  2. Imagen de perfil de ELISA BARTH

    Estimado poeta Don Jesús Maria Mayorca Mota : Gracias por prestar atención a mi humilde relato. Sus comentarios son muy importantes , son de un ser con espíritu absoluto. Lo saludo cordialmente.-

     

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