Club literario El rincón del caminante

Trasladando letras: Condena.

 

 


MIEMBRO DISTINGUIDO

CONDENA

Los días se suceden con exasperante monotonía,

desconcertado concierto de música monocorde,

procesión interminable de sombras sin rostro ni nombre,

de gestos reiterativos y de palabras mordidas,

de pensamientos bastardos y risas enmohecidas

 

Mi sol salió hace ya mucho tiempo

y hoy, su brillo, sólo es un recuerdo.

 

No es tristeza lo que llena de lágrimas mis ojos

es la rabia por sentir atenazada mi esperanza.

Es la antigua rebeldía que pugna por salir

como un volcán gestado en mis entrañas

condenado a morir dentro de mí,

eternamente.

 

 

  1. 12/04/2014

 

 

 

Comentario por Daanroo Mattz el abril 28, 2014 a las 7:08pm
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  Un día de palabras mordidas…   caballero, mi mano… no sé si sea mucho el principio más básico de entregar mano y nombre, más allá del estrato de su mordiente palabra… existen de mejor a mejor nombres y rostros, pero si le significa el mío un momento de charla, adelante… Daanroo Mattz. para servirle. Sir.

 

Comentario por Daanroo Mattz el abril 28, 2014 a las 7:16pmBorrar comentario

  Claro, que hablando de condenas… venga Sir. hay que domar primero la piedra, antes de dar el golpe.

 


MIEMBRO DISTINGUIDO
Comentario por JOSEP V. FERRÁ el mayo 3, 2014 a las 12:55am

A DAANROO MATTZ

Gracias por tu gentileza y tu mano tendida, dama de lindas palabras.

El poema es sólo un segundo, una franción de sentimiento, a veces ni eso, sólo una sensación que nos atraviesa como una hiriente daga y que desaparece cuando hemos expresado con burdos piceles de principiante aquello que nos ha transmitido.

Y, cierto es que hay que domar la piedra antes de dar el golpe, como el escultor que le da forma con sus manos, recreando aquello que surge de su corazón y de su imaginación. Pero en ocasiones no nos percatamos que somos nosotros la piedra y que es la propia vida con sus penas y alegrias las que nos da forma, la que nos modela, golpeandonos una veces con dulzura y otras despiadadamente, y eso mucho antes siquiera de que nosotros nos atrevamos a tomar el cincel.

Un saludo cariñoso, amiga.

Josep

 

 

 

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