Club literario El rincón del caminante

UN PALACIO LLENO DE HISTORIA

UN PALACIO LLENO DE HISTORIA

Libro: TESTIMONIOS DE UN VISITANTE – Un Canto a Caracas.

UN PALACIO LLENO DE HISTORIA

Bajo el vulgar agobio de la rutina diaria, la calidez de las tardes de enero invitan a deambular, y paseando al descuido, en ese soñar  mientras pasa la vida, por la Plaza Bolívar, en ese caminar de noreste a sudoeste, nuestra mirada se posa súbita sobre el hermoso contexto arquitectónico del Palacio Municipal, sede actual del insigne Concejo y Alcaldía del Municipio Libertador, inefable recuerdo del otrora CABILDO DE CARACAS, nuestro primer sistema de gobierno colonial.

Dominados por la ensoñación que nos produce tal visión, se vuelca entonces nuestra memoria a los tiempos iniciales de la edificación, con aquella simpleza colonial por su arquitectura monacal.- La sombra creciente de la historia nos lleva al pasado tiempo, cuando en sus muros de tapia pisada cubiertos con techos de simples tablones en noble madera y tejas sencillas de roja arcilla, bañados de claridad de aurora, se albergó el Colegio Seminario de Santa Rosa de Lima y en cuya capilla tuvo la Patria su primer altar de libertad.

Ha pasado un año tras otro, y ahora al observarlo en toda su actual magnificencia, no podemos impedir detenernos, para admirar en el Monumento Arquitectónico de la esquina de Las Monjas, la majestuosa belleza del diseño afrancesada de principio de siglo, la armonía de sus formas y elementos compositivos, como la más noble muestra del estilo neoclásico moderno, con claras muestras del neo-barroco y art-nouveau. Producto de la facultad gentil y creadora del reconocido arquitecto Alejandro Chataing, quien fue su diseñador, bajo el mandato de Cipriano Castro, en el año de 1905.

Es indiscutible, el carácter y los valores originales del concepto arquitectónico del Palacio. En sus fachadas norte y oeste destacan los níveos pilares con sus capiteles corintios que acentúan la verticalidad de la edificación sobre la armoniosa horizontalidad, demarcada por los dos niveles que lo conforman y los balaustres de los grandes ventanales.

La imagen conceptual del frontón central, definido por sus aleros en doble vertiente, preservando intacto el tímpano, en el que se puede observar la mitad de un rosetón bellamente trabajado, nos transporta a la visualización de los frontones de los templos griegos y a los rosetones góticos franceses, cobrando gran importancia la simetría armónica de los dos frontones laterales que a diferencia del principal están conformados por el característico semicírculo barroco con sus expresivas volutas y tallados dinteles.

Tanta magnificencia arquitectónica nos retraen a los recuerdos de los acontecimientos históricos que celosamente guardan los blancos muros, testigos de la Caracas mantuana, arrebatada por los fragores de la Independencia. A aquella “Caracá” de los indios Mariche, que como aguilucho pronto a la caza, a la vez reposa a los pies del GUARARIA-REPANO, Dios Ecológico inspirador de la prosa poética de Pérez Bonalde, quien bajo las tempestades emociónales por su “Vuelta a la Patria” y ante la visión esplendente de su terruño, discurrió su cantó que hoy a nuestros sentidos nos dice: /“….Caracas, allí está; sus techos rojos,/ sus blancas torres, sus azules lomas/ y sus bandas de tímidas palomas/ hacen nublar de lágrimas mis ojos./  Caracas allí esta, Vedla, tendida/ A las faldas del Avila, empinado,/ Odalisca rendida/ A los pies del sultán enamorado….”.

El atrayente colorido de los ventanales, enmarcados en la nobleza de la madera de cedro, atrapa nuestra atención, y nuestra mirada furtiva se engarza y se enseñorea, entre los colorines y transparencias de sus vitrales, que expresan el buen gusto de la composición artística, en especial, el central, que muestra con hidalguía el Escudo de Armas de nuestra Santiago de León de Caracas.

La inquietud de nuestra curiosidad, alimentada por la belleza del decorado, los querubines de los cielos rasos y de los espacios engalanados del Despacho del Alcalde y del Director General, que percibimos al trasluz, nos invita a ingresar, curiosos con la complicidad de tal belleza a las interioridades  del elegante edificio.

Es así, con el arrobo que nos produce la edificación, nos atrae hasta su acceso principal, cuyas vetustas puertas de oscura caoba se abren de par en par, como brazos de matrona explanados y prestos, para así dejarnos ver al fondo, el honorable Patio de Los Leones, circunscrito en los cuatro pasillos de columnas de cuerpo cuadrado, con sus capiteles y basamentos sencillos, donde la línea recta dibuja sobrias grecas en alto relieve, formando galerías a su alrededor y en cuyos pisos destacan los mosaicos florentinos de principios de siglo, hilados conformando geométricas y estilizadas guirnaldas, sobre los cuales nos atrevemos a caminar hacia el reencuentro con el glorioso pasado de la capital, congelados en muestras arqueológicas, óleos, maquetas, y estandartes.

Las circunstancias de nuestro andar se hace consciente y regresamos de las añoranzas y del mundo sensorial, al día, día de la vida, obligándonos a retomar nuestros pasos porque debemos seguir nuestra travesía por las pobladas calles del centro caraqueño. Pero en ese alejamiento obligado, volvemos nuestra mirada para llevarnos atrapada, la pletórica imagen del regio Palacio Municipal.

Mynerva Modesta

Capitulo I de mi libro TESTIMONIOS DE UN VISITANTE. Todos los derechos reservados: mynervacenter©1995

 

3 comentarios

  1. Estimada Minerva:
    Muy interesante lo que he leído, me ha gustado mucho.
    Besos y abrazos desde este rinconcito de Madrid.
    Pilar R

     
  2. Gracias por tus palabras… Un gran abrazo

     
  3. Desde luego que es un palacio cargado de mucha historia, excelente calidad narrativa, atrapas al lector y lo vas envolviendo sutilmente en tu relato.
    Un placer leerte

     

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